Fantasía o realidad
Erase una vez... una pequeña princesa que soñaba con mundos mágicos. Soñaba con mundos más allá del tiempo y el espacio. Mundos donde no existía el dolor ni la tristeza. Mundos donde podía ser feliz. Mundos... donde papá no existía.
Su pequeña cabecita volaba cada vez más lejos. Volaba en busca de un sueño. Volaba en busca de la libertad... A medida que pasaban los días, la princesita volaba cada vez más lejos... tanto... que ya no distinguía donde empezaba el sueño y donde acababa la realidad. Cada día era diferente del anterior. Cada día inventaba un sueño en el que poder dormir. Cada día inventaba una nube en la que poder soñar. Cada día inventaba una estrella en la que poder vivir.
Pero... cada noche, el sueño se desvanecía, se evaporaba la nube y se apagaba la estrella. La realidad la visitaba de puntilals y ella... no podía hacer nada por evitarlo. Tan sólo volver a inventar otro sueño. Tan sólo volver a inventar otra nube. Tan sólo... volver a inventar otra estrella.
La princesita creció y se convirtió en la Princesa que creía en cuentos de hadas. Su linda cabecita continuaba volando a mundos mágicos. Sueños y realidad coexistían en el mismo espacio-tiempo, en las mismas coordenadas, en el mismo corazón... Cuando la realidad la aturdía continuaba inventándose sueños en los que poder dormir. Cuando la realidad la hería continuaba inventándose nubes en las que poder soñar. Cuando la realidad la destrozaba... continuaba inventándose estrellas en las que poder dormir.
Pero un día la princesa tuvo un sueño. En ese sueño, la realidad se transmutó en fantasía y la fantasía en realidad. Fue de ese modo como la princesa pudo entender sus sueños y como pudo entender su realidad. Fue de ese modo... como la princesa pudo alcanzar sus sueños y como pudo aceptar su realidad.
Maik@
(Cuento utilizado como dedicatoria en Al otro lado del espejo)
Su pequeña cabecita volaba cada vez más lejos. Volaba en busca de un sueño. Volaba en busca de la libertad... A medida que pasaban los días, la princesita volaba cada vez más lejos... tanto... que ya no distinguía donde empezaba el sueño y donde acababa la realidad. Cada día era diferente del anterior. Cada día inventaba un sueño en el que poder dormir. Cada día inventaba una nube en la que poder soñar. Cada día inventaba una estrella en la que poder vivir.
Pero... cada noche, el sueño se desvanecía, se evaporaba la nube y se apagaba la estrella. La realidad la visitaba de puntilals y ella... no podía hacer nada por evitarlo. Tan sólo volver a inventar otro sueño. Tan sólo volver a inventar otra nube. Tan sólo... volver a inventar otra estrella.
La princesita creció y se convirtió en la Princesa que creía en cuentos de hadas. Su linda cabecita continuaba volando a mundos mágicos. Sueños y realidad coexistían en el mismo espacio-tiempo, en las mismas coordenadas, en el mismo corazón... Cuando la realidad la aturdía continuaba inventándose sueños en los que poder dormir. Cuando la realidad la hería continuaba inventándose nubes en las que poder soñar. Cuando la realidad la destrozaba... continuaba inventándose estrellas en las que poder dormir.
Pero un día la princesa tuvo un sueño. En ese sueño, la realidad se transmutó en fantasía y la fantasía en realidad. Fue de ese modo como la princesa pudo entender sus sueños y como pudo entender su realidad. Fue de ese modo... como la princesa pudo alcanzar sus sueños y como pudo aceptar su realidad.
Maik@
(Cuento utilizado como dedicatoria en Al otro lado del espejo)
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Aby -